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INCENDIOS
El fuego es necesario para la regeneración de los bosques, siempre y cuando este se produzca de manera natural. Pero este se ha convertido en una de las mayores amenazas. España es uno de los países de la Unión Europea más afectados por los incendios forestales, donde un 96% de los incendios son provocados por personas. Estos fuegos llegan a destruir áreas superiores a 500 hectáreas.

En España se debería cumplir la Ley de Montes y la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales, que establece tres planes diferentes en función de la situación que se dé:
- En situación de prevención, tal y como se marca en la Ley de Montes, se deberán establecer planes preventivos en zonas de alto riesgo de incendio (Zonas ZAR. Sólo cinco comunidades tienen planes.
- En situación de emergencia, tal y como marca la Directriz Básica de Protección Civil, se deberán establecer planes de emergencia en zonas de riesgo. Un 80% de los municipios españoles en zonas de riesgo no tienen plan de emergencias.
- En situación de autoprotección, tal y como marca la Directriz Básica de Protección Civil, se deberán establecer planes de riesgo para las personas en viviendas próximas a la zona, pero esto no se hace.

No solo vale con la extinción de los incendios, sino que hay que invertir en prevención. La extinción de incendios tiene éxito, pero cada vez hay más incendios forestales a gran escala que queman áreas que superan las 500 hectáreas, son incendios muy graves, con muertos, desalojos masivos, pérdida de bienes y miles de hectáreas quemadas, es decir, en menos incendios se queman más hectáreas y se provocan más daños. En 2017 se produjeron 56 grandes incendios forestales, causantes de la destrucción de casi el 55% de las hectáreas quemadas ese año.

Estos incendios se deben a múltiples causas como:
- El cambio climático: las olas de calor hacen que el agua de las montañas se estrese y sea más vulnerable al fuego. El resultado es un paisaje seco, continuo e inflamable. Un incendio en este paisaje, con vegetación continua, será rápido y devastador.
- Aumento continuo de la vegetación, debido al éxodo de las zonas rurales, cultivos, silvicultura, políticas de extinción de incendios, abandono de pastos, etc.
- Casas en el bosque (interfaz bosque urbano): la gestión urbana no ha tenido en cuenta el riesgo de incendios forestales, encontrando urbanizaciones, viviendas e infraestructura en áreas de riesgo indefendible, que no están preparadas para prevenir y mitigar los impactos de los incendios forestales. La población residente en el medio natural no tiene percepción de riesgo y desconoce sus deberes y responsabilidades en materia de prevención y autoprotección de sus bienes. Se prioriza el salvamento de casas vacías e infraestructura sobre el bosque, incluso cuando los dueños de estos activos no cuentan con planes de autoprotección.

